jueves, 21 de octubre de 2010

Un abrazo..
Entro una y otra vez en tu tuenti,miro tus fotos y despues abro esa pestañita para enviarte un mensaje privado,porque me muero de ganas de hablar contigo,decir cualquier cosa.Pero el problema es que siempre la acabo cerrando porque no tengo nada que decirte que no sea lo siento,solo pienso en hablar contigo,tocarte y besarte y tengo ganas de decirte que te quiero,y tengo miedo a la respuesta...

martes, 12 de octubre de 2010

Si hay algo que te hace único y especial, es que eres ese equilibrio perfecto entre mi realidad y mis sueños. Eres el punto medio entre lo que tengo y a lo que aspiro. Mis ilusiones y mis logros; eso eres. Y te amo por que vaya donde vaya mi corazón, siempre vas a estar ahí, tratando de que cumpla todo lo que me propuse alguna vez y haciendo que disfrute mi presente, que en realidad.. es lo único que tengo. Eres mi cable a Tierra y las alas que me permiten volar. Mi milagro, mi luz irreducible. Te amo con todas mis fuerzas, con todo lo que hay dentro de mí... te amo en mayúsculas, te amo en letra pequeña... Te amo

domingo, 10 de octubre de 2010

Sentía el agua rozando todos y cada unos de mis sentidos,
la arena, bailando al compás con mi pelo
las piedras, entonando una dulce melodía,
el sol, en mis parpados, graciosas nubes dibujando con la imaginación.

 
–¿Qué haces?
–Reir. Respirar. Oler. Imaginar.
–No te he oido reir.
–Eso es porque me reía por dentro–dije con un deje molesto en la voz.
–Pues entonces deja de reir, y dame un beso –dijo mirándome mientras se estiraba, a manera de abrazo– y sigue riendo siempre que puedas.
–¿Porqué?
–Porque tienes la sonrisa mas asombrosamente soleada y pura, que he visto en mi vida.


Luego, contracorriente a las olas y todo lo que venía detrás conseguimos seguir besandonos, mientras reíamos a través de esa brisa marina, y desde entonces ese olor tan suyo que le caracteriza, y le hacía diferente a todo lo demás.
¿Alguna vez has sido odiado o discriminado?
A mi si, y he protestado y demostrado que se equivocaron.
Mi bolígrafo escribe mis rimas traviesas, mira los tiempos, enfermo de esta mente, de la maldita niña que está detrás. De las emociones que corren profundamente como los océanos explotan.
Mis temperamentos señalan a los padres que simplemente los explotaron y siguen adelante, sin tomar nada de nadie, dándoles el infierno tanto tiempo como el que llevo respirando. Sigue pateando traseros por las mañanas y tomando nombres por las noches. Dejando el sabor amargo del vinagre en su boca.
Mira, pueden atacarme, pero nunca me entenderán. Mírame ahora, estarán hartos de mi ahora. ¿No lo estas mamá? Te haré quedar en ridículo ahora.
Lo siento mamá, nunca quise lastimarte, nunca quise hacerte llorar pero esta noche estoy limpiando mi armario...
Ahora, nunca quise desprestigiar a mi propia madre solo para obtener un reconocimiento. Toma un segundo para escuchar porque esto está perjudicando. 
Pero ponte en mi posición, trata de imaginar; ver a tu madre molestando a alguien siempre buscando en su monedero cuando alguna mierda se ha perdido. Hasta que ahora crecí, ahora exploté.
¿Te hace enfermar el estómago, verdad? ¿Para poder justificar la manera en la que me trataste, mamá? Pero adivina qué, te estas haciendo vieja y es frío cuando estás solo. Y Débora está creciendo tan rápido, ella sabe que eres embustera. Y Susana está creciendo tanto ahora tendrías que verla, es tan bonita. Pero nunca la verás, ni siquiera estará en tu funeral.
Verás, lo que mas me dolió fue que nunca admitieras que estabas equivocada.
Maldita, haz tu propia canción y sigue diciéndote a ti misma que fuiste una madre.
Lo siento mamá, nunca quise lastimarte, nunca quise hacerte llorar pero esta noche estoy limpiando mi armario...




No podemos tenerlo todo en la vida,aunque nos engañemos y nos ilusionemos creyendo que si.Tenemos que conformarnos con lo que tenemos,aunque sea poco ya que siempre podemos estar en una situación peor.
Eso no quiere decir que no podamos aspirar a mas o que no alcancemos nuestras metas,esta bien querer superarse siempre y cuando no seas demasiado ambicioso.
Poco a poco las personas se van mostrando como son realmente y te traicionan , te dan la espalda o ponen a los demás en tu contra...a todo esto ¿Por qué nos pagan así?
Bueno ahora me contradigo;también están las personas que aunque no te lo digan darían la vida por ti,aquellas que cuando te ofenden a la espalda sacan la cara y en los malos momentos no te desamparan.

viernes, 8 de octubre de 2010

¿Recuerdas cuando eras pequeño y no querías comer? Te intentaban hacer creer que la cuchara con el puré de verduras era un avión. De hecho creían que lo único que le faltaba para ser verosímil era el sonido del motor. Y ahí les veías haciendo el BRRRRRRRR. Además te hacían responsable de la buena alimentación de toda tu familia: 'Esta por papá. Esta por mamá. Esta por la tita' O sea, tenías que comer tú por todos.
¿O cuando para conseguir que nos durmiésemos se inventaron las nanas? La música era apropiada, pero fallaban en la letra, como ésa que decía: "Duérmete niño, duérmete ya, que viene el Coco y te comerá" Y tú pensado: "¿Cómo? ¿Qué va a venir quién? Después de la información que me acabas de proporcionar ¿tú quieres que yo me duerma?" Así que te pasabas toda la noche con los ojos como platos, no fuera a ser que le diera por aparecer al maldito coco. Así al menos si venía te pillaba despierto. Y como conclusión, la frase con la que los padres ponían fin a todas nuestras preguntas: "Mamá ¿Por qué los chicos son tan raros?" Hija, cuando seas mayor lo entenderás. Pues también en eso nos mintieron.

Hay  que agradecer los pequeños regalos que te da la vida

Un pequeño escalofrío recorre mi cuerpo cuando tus labios soplan levemente en mi nuca, me has pillado desprevenida.
Tus brazos recorren mi estómago formando círculos en mi ombligo. Me haces reír. Lo que sabes.
Tu cara se pierde en mi pelo, lo hueles y siento como sonríes. Tienes una extraña manía con que no me lo corte, al final va a tocar el suelo.
Mientras me rio con ese extraño pensamiento leo en tu cara una expresión que conozco desde hace poco tiempo. Tú me quieres. -pienso- Casi tanto como yo a ti.
Pienso en cómo ha llegado esto hasta aquí, pienso en cuándo te convertiste en algo más, aunque, muy en el fondo, supongo que lo supe desde el principio.
La chica que bailaba al son de la música jazz. Llegó el gran día. Lara, se encontraba nerviosa. Llevaba puesto el vestido azul que le tejió su abuela, su favorito.
Se hallaba en un gran escenario, de repente los focos se encendieron, los cuales dieron paso a la música.
Lara se sentía como pez en el agua... notaba que sus pies se movían solos, como por arte de magia. Miles de personas estaban atentos a sus pasos, a sus movimientos. No se escuchaba nada, solamente millones de notas que corrían por el teatro. - 'El último paso...- pensó. Salto y dio un gran giro, en ese instante todos los espectadoras aplaudieron a la vez.
La chica que miraba la luz de las farolas.
Allí estaba ella, vagando como un barquito de papel a la deriva por las calles de su ciudad. Flotando, perdiéndose entre las mil y una ideas que atropellaban su mente. La lluvia resbalaba sobre su piel pero a ella no le importaba aunque eso significara terminar calada hasta los huesos. Absorta, caminó entre las callejuelas y se paró en una esquina, junto a una de las farolas. Ancló la mirada en su luz entornando los ojos para no deslumbrarse. Las gotas de lluvia le parecieron bailarines danzando en mitad de la noche a ritmo de jazz. Se le abrió un mundo en ese instante, la risa se le escapó de la boca, se descalzó, y con sus pies desnudos chapoteó entre los charcos dejándose llevar como poseída por un incontenible deseo de bailar, de girar y girar sin parar. Y entre pirueta y pirueta, le buscó a él. Vio su sonrisa dibujada en el cráter de la luna y quiso, alzando su mano, tocar y sentir su tacto. Saltó y saltó cada vez más alto tratando de alcanzarlo, pero no pudo. Envidió a las estrellas por brillar a su vera en lo alto y quiso ser una de ellas. Rebuscó entre sus bolsillos, encontró papel y lápiz. Rompió el papel en pequeños trozos, y en cada uno de ellos escribió palabras de amor. Los dobló y los juntó entre sus manos, y mirando al cielo, sopló con todas sus fuerzas.
Los pequeños trozos de papel ascendieron dispersándose en la oscuridad de la noche. Algunos se perdieron arrastrados por la fuerza del viento, otros, descendieron lentamente hasta el suelo para acabar deshaciéndose en los charcos.
Suena Three O'clock Blues.
Empapada y triste volvió junto a sus zapatos, y en el interior de uno de ellos encontró un trozo de papel intacto con una única palabra “volveré”.
La luz de la farola parpadeó 3 veces y se apagó. A continuación se apagaron todas las luces de la calle, y después, las de la ciudad entera.
La luna había descendido ligeramente pero brillaba con todo su esplendor en el firmamento, concentrando su haz de luz en solo punto…
En ella.

La chica que escribía en trozos de papel
Ella transitaba sin rumbo fijo por una calle adoquinada donde sus pisadas resonaban en ese atardecer anaranjado y lleno de niebla.
Al final de la misma, se encontraba un puente antiguo con figuras romanas, y una luz muy tenue.
Podía regresar a casa por otro camino más corto, pero siempre le gustaba pasar por ahí sino tenía mucha prisa, ya que esa calle y puente le causaban extrañas sensaciones como de haberlos pisado en otra época, quizás con un carruaje, quizás era la edad media.. No lo sabía, pero no solo le resultaba familiar de otras vidas sino que le parecía un lugar súper romántico, y la niebla e ese día hacía que de igual manera, tuviera cierto misterio, una mística, que aún la enamoraba más.
Bajo el puente existía una riera por la cual ya no corría el agua, de hecho, ella nunca había recordado que la hubiera, y cuando estaba a mitad del puente, siempre se paraba, sacaba un papelito y lo lanzaba. ¿Por qué lo hacía? no lo sabía, pero era como si aún existiera el agua y pudiera transportar sus frases al mar, donde nadarían libres, quizás hasta las manos de un ser especial.
Ese día había elegido bajar a la riera, y pasear por donde una vez las aguas cristalinas transportaron sueños, vida, y juegos.
Llevaba media hora ya paseando cuando le llamo poderosamente la atención algo bastante inusual. Al lado de la riera . lo que antes hubiera sido la orilla, había una casa con lindos cuadros en la entrada, como si estuvieran expuestos.
Se acercó llena de curiosidad, y se encontró enseguida bajo un porche que estaba lleno de ramas de vid, bajo el cual posaban los cuadros, una mesa de madera bastante vieja, y dos mecedoras encaradas hacia el horizonte.
Los cuadros tenían magnetismo, era como si te invitaran a entrar en ellos. Sin saber por qué motivo se emocionó.
Mientras ella estaba alucinada mirando los cuadros, había salido de la casa una mujer, que rondaría sobre los 40 años, morena, y con unas expresiones muy dulces en su cara, aunque al mismo tiempo, se le veía que debía ser una mujer fuerte.
_Hola,-le dijo- Puedo ayudarla en algo.
-No solo miraba los cuadros, son preciosos.
-Sí, lo son- dijo la señora amablemente y con una sonrisa en su cara.
-Son suyos? De dónde son esos paisajes? Quienes son los seres que hay en el cuadro?
-Sí son míos-dijo la señora riendo, los paisajes existen en la imaginación de alguien, y los seres solo son deseos de amor lanzados al viento en pequeñas hojas de papel. Si les das la vuelta, cada cuadro tiene detrás una frase.
Ella se quedó petrificada, había personas que lanzaban igual que ella mensajes a la nada?
Giró el cuadro que más le había llamado la atención y tras él había un trocito de papel enganchado que decía: “ Hay un proverbio árabe que dice Es mejor encender una luz que maldecir la oscuridad… solo lanzo este papel al universo para que me ayude a encender siempre luces que dibujen sonrisas en mi cara y en las caras de quienes me rodean”.
Con la boca abierta, miró de nuevo la imagen dibujada, en el centro, había algo etéreo que bien podía ser algo así como el alma de un ser humano, caminando sobre un mar oscuro y en el horizonte miles de luces le indicaban por donde debía seguir su camino…
Le resbalaron lágrimas por sus mejillas, esas frases eran sus deseos, que no habían llegado a un mar real, pero ese mar, era tan bello y esperanzador, esas luces tan brillantes y preciosas que sabía que de alguna manera se sintió participe de esos cuadros. Entonces dijo de forma entrecortada:
-Yo lancé estas frases al viento, uno por semana, a veces dos. Sé que es una tontería, no sé con que fin lo hice, si era esperanza, deseos, una forma diferente de rezar o soñar. Y siempre pensé que el viento los perdería por Glenn lugar, que no tendrían un fin concreto.
-Yo no sé expresarme bien, y quizás el fin era poner palabras a imágenes que estaban en mi cabeza pero que sin esas frases jamás habría podido sacar de ella.
-No sé si mis deseos se cumplirán, pero estoy contenta. Y una sonrisa empezó a dibujarse en su cara, mientras de forma contagiosa la mujer también sonreía, y en voz muy dulce le dijo a la chica que lanzaba los deseos al aire.
-Ahora mismo ya se está cumpliendo uno.
La chica que bailaba al son de la música jazz
La chica que está bailando al son de la música jazz vive tres calles más abajo. Sé que baila jazz por cómo se mueve y porque alguna vez la he escuchado tararear a ritmo de saxo. No entiendo por qué odia su vida. Eso suele gritar cuando se pelea con él por teléfono, que es muy a menudo. Pero luego se pasa las noches mirando la luz de las farolas esperando que alguna se apague y la pantalla de su móvil se encienda. ¿Sabes? Creo que, en el fondo, esta chica sigue profundamente enamorada. Pero no de él. Si no de aquel que cada noche la hace soñar que es la estrella que más brilla en el firmamento porque sabe que esa es la única manera que tiene de volver a estar cerca de él. Allí arriba, en su cielo. Una vez me choqué con un trozo de papel de libreta. Venía volando desde la ventana del dormitorio de la chica que baila al son de la música jazz. Sonaba What a wonderful world. Cuando tú estabas en él. Y no pude seguir leyendo. Me puse a llorar.
- A mí nunca me das las buenas noches.
- Sabes que si pudiera, iría todos los días a tu casa, a tu cama, a decirte en voz baja 'buenas noches amor'. Darte un beso y abrazarme a ti. Acariciarte hasta sentir tu respiración profunda. Sabes que te has dormido, que descansar. Sonreir. Saber que este es el lugar donde tengo que estar.
- ¿Y tú sabes que me encantaría abrir los ojos y verte entre mis brazos? Durmiendo, tranquila, poder ver como te despiertas y darte los buenos días. Saber que ese día me irá de categoría, porque empieza de la mejor forma que nunca pudiera imaginar.
- Algún día, ¿vale?
Ver el mundo con otros ojos.
Sentir el mundo bajo tus pies.
Soñar con los ojos abiertos.
Bailar sin música.
Volar sin alas.
Caer, y que no te importe.
Hay muchas formas de quererse, ¿sabes? Pero la suya era... total. Un amor puro, increíble, alucinante. Un amor especial como hay pocos. Y ellos lo sabían. Todos los enamorados del mundo creen que su amor es único y distinto, pero el de ellos si lo era. Estaban hechos el uno para el otro, se tenían y deseaban fundirse en uno solo, cuando estaban juntos el tiempo se aceleraba, y cuando estaban separados se hacía eterno. Cada beso, cada caricia, era un puro sentimiento desnudo. Podían pasarse horas mirándose a los ojos y nada más, pero cuando se acariciaban, se besaban... entonces... no hay palabras para describir esa emoción

Un día de fotos..





miércoles, 6 de octubre de 2010

Cuando deseas verle, cuando al tenerle enfrente solo piensas en rozar sus labios, en sentir su respiración, acariciar su cuerpo... te das cuenta de que solo quieres estar ahí con él porque ves que él es el único que te hace olvidarte del mundo, el que te transporta y es capaz de hacerte sentir cosas que no sientes con nadie más...Es ahí cuando te das cuenta de que es lo que necesitas y que aunque las cosas no sean siempre fáciles merece la pena seguir adelante y luchar por lo que cada uno quiere...Que todo esto depende de como actuemos los dos, de como pensemos los dos y que es lo que realmente queremos... que seamos capaces de aprender lo que podamos el uno del otro, y pensemos en buscar una solucion juntos a cualquier problema que tengamos siempre con la mayor sinceridad posible.


-Algún día nosotros también estaremos allí, los dos juntos paseando por las calles de Madrid agarrados de la mano..
-Algún día..
-¿Qué pasa? ¿No quieres irte conmigo a Madrid?
-Pues claro que quiero, sería el mejor viaje de mi vida, tenlo por seguro.
-¿Enserio?
-¡Pues claro tonta
Me gusta romper el papel por la línea de puntos, chupar el cola-cao que se queda pegado a la cuchara, me gusta explotar burbujas y que suene como una tormenta, coger la nata con el dedo, la espuma del café y el olor a gasolina, la gente que se besa por la calle, me gusta dar los buenos días hasta por la noche, los sombreros, abrir un libro y encontrar una entrada de cine antigua, y me gustan las cosas que se repiten, pero sobre todo; me gustas tú.
Yo no escogí enamorarme de ti, pero la primera vez que te besé nuestros dientes se rozaron por una milésima de segundo y fue increíble, y la hora exacta de ese beso eran las 1.10, quité la pila del reloj para que se quedase la hora detenida para siempre, parada...en el minuto exacto que me besaste, estaba está metido en un reloj para siempre...y ya nunca sé qué hora es pero me da igual, y desde entonces miro constantemente el reloj... ¿Sabes lo que me gustaría? Estar tumbado contigo sobre la hierba mirando la luna esa naranja algunas noches de otoño..

sábado, 2 de octubre de 2010

Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde, comenzaré a ser feliz desde las tres. Cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré. A las cuatro me sentiré agitado e inquieto; ¡descubriré el precio de la felicidad! Pero si vienes a cualquier hora, nunca sabré a qué hora preparar mi corazón…

viernes, 1 de octubre de 2010

Por pedir, pido dar un paseo al mismo paso, frenarnos en seco de repente, y mojarnos los labios sin que nos vea la gente. Pido, mientras caminamos por cualquier calle, llevarte y traerte al contarte cualquier estupidez, agarrando con mi mano tu brazo, como si de un acordeón te tratases, y tu risa fuese la mejor de mis melodías. Por pedir, pido pararnos unos segundos ante cualquier escaparate, continuar andando, y que, momentos después, me preguntes cuánto costaba ésta o aquella cosa. Entonces me pido contestarte que no lo sé, que no me fijé, porque lo único que he sido capaz de ver en el cristal ha sido tu imagen reflejada, y aquello… no tenía precio.