miércoles, 22 de septiembre de 2010

Lissie

Tic.

Gloria se remueve en unas sábanas de algodón. No puede dormirse. Quizá porque ya es hora de levantarse, quizás porque tiene un empacho de sueños. Hasta la almohada, templada; parece gritar "¡Vamos, ya es mi hora de descansar!"

Tac.

Gloria siente unas manos ajenas rozando su muslo. Gloria se estremece. Lo peor de las resacas de consciencia es que te golpean de repente, sin piedad. Gloria se resiste a abrir los ojos. Hay realidades más aterradoras que una simple pesadilla.

Tic.

Gloria husmea el aire. Huele a otoño, a fin de las vacaciones. Huele a mujer, y a hombre, y quizás ambos. Gloria no sabe con quien comparte su cama, pero no puede seguir huyendo. Gloria toma aliento y, sin saber que se va a encontrar, abraza al bulto que aún dormita a su derecha.

¡Riiiing! Suena el despertador. Buenos días, Gloria.

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